Para él, el humor era una forma de vivir. "La risa ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas del mundo", decía Larry que escribió Cortázar. "El nuestro es un humor que viene después de la desesperación. Es decir, un humor desesperado", me decía. Había en sus palabras una serena sabiduría. Él estaba seguro de al menos tres cosas. Y me las confió: que Gloria había sido el gran amor de su vida, que nunca iba a ser el número nueve de la Primera de San Martín y que la vida no estaba hecha para durar, sino para ser gastada. Y así vivió. Leí por ahí que a los santos no se los llora, sino que se los celebra. Y aunque santo, lo que se dice santo, él no era... sería bueno que vos, ocasional lector, celebres el recuerdo de este singular comediante, que se llamó José Osvaldo pero, como soñaba su padre, para nosotros fue siempre Larry. Larry Jantzon.
Simplemente Larry
Pablo Parolo Actor y director